Trabajo remoto: sigue estos pasos para lograr el éxito laboral sin descuidar tu familia

Karina Garay R.

El trabajo remoto ya no es nada nuevo para miles de peruanos, quienes desde hace más de siete meses laboran desde sus hogares debido a la pandemia por coronavirus. Sin embargo, no hay hogar libre de complicaciones derivadas de esta modalidad laboral ¿Cómo encontrar el equilibrio ideal entre las horas de trabajo y las dedicadas a la familia? ¿Cómo ser eficiente sin dañar mi salud mental?


La reciente publicación del Decreto de Urgencia Nº 127-2020 establece importantes parámetros sobre esta modalidad laboral e incluye, por primera vez en el Perú, regulación orientada a la desconexión digital en el trabajo remoto.


Es así como la norma faculta y protege el derecho de los trabajadores a desconectarse de los medios informáticos, de telecomunicaciones y análogos usados para la prestación de sus servicios, fuera de su jornada y durante los días de descanso, licencias y períodos de suspensión de la relación laboral.


Si bien el modo “siempre conectado” es una práctica que viene desde hace mucho y busca corregirse con esta norma, el trabajo remoto presenta otros retos que deben encararse con inteligencia para reducir el impacto del confinamiento social en nuestra salud física como mental, sostuvo Jennifer Alva Cuba, docente de Inteligencia Emocional de la Universidad San Martín de Porres.

Aló jefe, ¿me escucha?
Consultada sobre cuál es el mayor detonante de conflictos en las empresas que desarrollan el trabajo remoto, contestó sin dudas que es la mala comunicación.


“Es un tema sumamente sustancial y, si bien ahora nos comunicamos de manera virtual, seguimos comunicando mucho a través del tono de la voz, de la comunicación no verbal, entre otros aspectos que a veces pasan desapercibidos”. 


En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal on line, la experta sostuvo que la mala comunicación viene de ambos lados. 

Hay jefes, por ejemplo, que no saben formas equipos de trabajo, son insistentes y demandantes, pero no saben escuchar a sus trabajadores y menos valorar lo que hacen.


En muchas empresas tenemos grupos de trabajo, pero no equipos de trabajo. Hay una gran diferencia. Mientras los primeros son un conjunto de personas unidas para lograr resultados determinados, los equipos lo están para trabajar de manera interdependiente y apoyarse, sobre todo cuando alguien ha tenido un problema familiar, lo cual ahora es muy común por la pandemia”. 


Solo dentro de un equipo de trabajo se pueden expresar esas necesidades de apoyo o flexibilidad. 


“Son cosas importantes que deben valorar los jefes de área y que no podemos dejar atrás porque seguimos siendo personas y ante la coyuntura, mucho más”.
Con la mirada puesta en los jefes, la experta sugirió desarrollar espacios de distención en los que participe todo el equipo. 


“Sé de algunas personas que lo están haciendo. Se toman unos 10 a 15 minutos para hablar de cómo estamos, cómo nos encontramos y eso impacta fundamentalmente en nuestro desempeño laboral. Eso podría darse una o dos veces a la semana.

El ser humano es un ser de aprendizajes y para trabajar de manera óptima requiere de reforzadores y estos espacios donde se escucha a los trabajadores son ideales para que se sientan mejor. Favorecen su identificación con la organización”, comentó.

Mejorar, insistir o dejar
La experta consideró oportuno que los trabajadores traten de implementar un cambio de actitud frente a la vida como al trabajo porque -anotó- nuestra manera de vivir y trabajar han cambiado drásticamente con la emergencia sanitaria. Por lo pronto, el trabajo remoto continuará hasta julio del 2021. 


Ante este escenario, la psicóloga hace las siguientes recomendaciones a fin de mejorar nuestro desempeño laboral sin descuidar nuestra realización personal y el cuidado de nuestra salud mental.  


1) Fijar límites claros. Es importante fijar horarios para todo, adecuados y oportunos. Esto debe trabajarse con el jefe inmediato, supervisor o responsable del área.


“Se ha visto que los equipos que trabajan estresados o no tienen un espacio de descanso o distracción afectarán su rendimiento y el logro de sus objetivos. Los jefes que marcan horarios fijos y permiten que sus colaboradores puedan cumplir otros roles logran que estos se sientan más motivados, comprometidos con el trabajo”.


Es importante no estar conectados siempre. Es fundamental respetar el tiempo para vincularse con los suyos. Por ejemplo, el apoyo a nuestra familia va a ofrecer una sensación de satisfacción al ver que podemos cubrir también nuestras necesidades afectivas.

2) Cambiar de enfoque. Para la docente de la USMP, toda empresa responde a exigencias y objetivos definidos; sin embargo, no todas las personalidades son ideales para hacer teletrabajo, porque se trata de un modo de labores que requiere de disciplina. 


“Muchos pueden decir tengo mucho trabajo, demasiados informes, pero posiblemente esa misma cantidad de trabajo yo ya la tenía en la oficina, pero ahora el escenario ha cambiado. Entonces debo organizarme mejor y así evito estar juzgando constantemente”. 


Situaciones como las que estamos viviendo, afirmó, demandan cambiar el chip, donde las cosas deben verse como un desafío, una adaptación, que debe sacar lo mejor de nosotros para cumplir con lo que se necesitan de mí. 


3) No lo tomes como algo personal. Las empresas funcionan con metas y en ciertas fechas surge mayor exigencia de parte de los jefes, lo cual no debe verse de mala manera. 


“Es importante alejar la creencia  de que el jefe se la ha agarrado conmigo y por el contrario pensar que cualquiera que esté en mi puesto tendrá las mismas exigencias”. 


Para evitar esos malentendidos sugirió gestionar de mejor manera estas demandas, que casi siempre se relacionan con cierre de informes o de mes. Superada esas fechas, deben procurarse espacios para reducir el estrés generado.   


“En casa a veces es complejo lograrlo, pero igual hay que buscar espacios libres para hacer actividades que nos ayuden a relajarnos, a sentir satisfacción. Hay que buscar momentos hasta para almorzar y respetarlos óptimamente. Esos minutos nos permitirán distendernos, compartir y conectarnos con mi familia”. 


4) Aprendamos a ser tolerantes. Antes de enojarme o responder de un modo inadecuado antes ciertas demandas laborales hay que respirar profundo y evaluar si lo amerita. 
“Hoy por hoy es muy importante darme cuenta si estoy respondiendo de manera reactiva o impulsiva, dejando de lado formas más proactivas”.

Si es más frecuente una respuesta reactiva, sería recomendable preguntarnos: ¿esto me ayuda al logro de mis objetivos personales y profesionales? ¿me acerca a mis metas? Si la respuesta es negativa, podemos explorar pautas que nos ayuden a ser más tolerantes al estrés y evitar reaccionar de esa manera. 


En ocasiones, refirió Alva, esto es un indicativo de que necesito mayores espacios de relajación para fortalecer mis conexiones saludables, dormir mejor, alimentarme de forma saludable, entre otras opciones que me hagan sentir menos tenso y propenso al enfrentamiento.


5) Negocia para el éxito. Las exigencias laborales son parte del trabajo, pero tienen un límite y cuando no está claro surgen problemas diversos. 
Ante situaciones de ese tipo, la experta recomienda conversar con el jefe y evidenciar lo que está pasando a fin de lograr que las demandas se ajusten, se respeten los horarios y se restablezca un vínculo saludable entre ambos.  


“Yo tengo que poder expresar mis opiniones, mis ideas, empleando para eso la asertividad, que es parte de la inteligencia emocional. Quedarse callado no es una opción porque muchas veces agota. Es importante no llegar a explotar y por el contrario aprender a negociar, ceder, colaborar para lograr otro tipo de resoluciones al tema”. 


Es importante, destacó, que cuando uno vaya a quejarse por algo llegue con una propuesta concreta o idea de solución ante el jefe. “Eso es sustancial y abrirá muchos escenarios favorables”.
6) Reforzar o volar. Si pese a todas las negociaciones con mis superiores no se llega a buen puerto,  para la experta quizá es tiempo de replantearse muchas cosas.    


“Si me doy cuenta de que, lo que estoy expresando, sintiendo, no tiene la recepción adecuada, me corresponde evaluar como trabajador si ese es el escenario en el que voy a poder mantenerme y además voy a tolerar. Tal vez debería empezar a ver otros escenarios que me permiten fluir. Es importante tomar decisiones”. 


Comentó que cuando uno se plantea ese tipo de situaciones es porque ya realizó un trabajo con uno mismo donde se analizó nuestras fortalezas y debilidades. 

“Es así como como me puedo dar cuenta que tal vez requiero incorporar nuevas habilidades y este es un momento ideal para ello, por la gran cantidad de opciones que existen en el mercado virtual. Lo importante es ver esto no solo como un problema muy grande, sino como un desafío”. 

Si con el transcurrir del tiempo logré fortalecer aquello que me di cuenta que necesitaba, pero sin embargo el vínculo laboral sigue deteriorándose, afectando mi salud mental y física, la especialista aconsejó ampliar los escenarios en los que uno podría verse como trabajador. 

 
“No quiere decir que renuncie hoy, pero sí podría empezar a ver otros escenarios en los que pueda proyectarme, donde podría ser atractivo con mis capacidades y habilidades dentro de un mercado de empleabilidad”, sugirió. 

Fuente: Andina

Share On Facebook