Soporte familiar para el retorno al trabajo presencial

Un vínculo afectivo sano y seguro entre los hijos y sus padres produce fuertes lazos que crean los sentimientos de seguridad básica.

El aislamiento obligatorio nos ha reencontrado en familia. Niños, adolescentes y adultos han debido permanecer confinados y la convivencia familiar ha devenido en una dosis exclusiva de proximidad por un largo período. Algunas familias habrán llegado a situaciones muy críticas, otras habrán atravesado altibajos, tomando esta etapa como una oportunidad para fortalecer sus vínculos familiares.

A seis meses de la llegada del covid-19 a nuestro país, muchas personas deben regresar a la oficina, dejando este espacio de intimidad por primera vez en meses y la separación puede significar un desafío, tanto para los padres como para los hijos. Es comprensible que los padres experimenten su propia ansiedad por la separación a medida que regresan a su rutina de trabajo, al mismo tiempo que gestionan las preocupaciones sobre la salud y la seguridad de la familia.

La situación exigirá una reorganización en cada familia. Están aquellas en las que, al menos, uno de los padres puede permanecer en casa para teletrabajar y cuidar de sus hijos, también habrá familias monoparentales que tendrán que recurrir a cuidadores secundarios. Por ello, se deben tomar decisiones con cautela y responsabilidad. Será esencial la colaboración de los empleadores dando ciertas flexibilidades. Por ejemplo, reducir las jornadas presenciales o plantear retornos escalonados mientras todos nos adaptamos a nuevas circunstancias. Asimismo, es fundamental el soporte familiar para la distribución equilibrada de las labores del hogar, a fin de que no recaiga en una sola persona.

Los padres deben ser conscientes de sus propias reacciones, manteniendo la calma para hablar a los hijos con honestidad y ternura.

La sensibilidad y disponibilidad emocional de los padres (o cuidadores) será crucial para seguir acompañándolos y ayudándolos a transitar esta etapa. Es necesario anticipar a los niños lo que sucederá. Se puede conversar sobre la capacidad de autocuidarse de un adulto. Mediante el juego, los niños pueden expresar miedos y sus tutores explicarles la nueva realidad en un lenguaje amable. Una videollamada puede mostrarles a sus hijos que en sus trabajos no hay nada que temer, también se les puede enviar un audio diciéndoles que los extrañan y que pronto estarán en casa nuevamente.

Un vínculo afectivo sano y seguro entre los hijos y sus padres produce fuertes lazos que crean los sentimientos de seguridad básica y de pertenencia al sistema familiar, a pesar de la distancia. El optimismo y la generosidad serán valores esenciales para afrontar esta etapa de transición, manteniendo la esperanza en la prosperidad y que se puede, con apoyo y mutuo soporte, salir adelante.

Lily Cedrón
Psicóloga del Programa de Asesoría Psicológica (Pas) – Mapfre

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Fuente El Peruano

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