Día Mundial de Lucha contra el VIH/Sida: La enfermedad que no quiere irse

La emergencia sanitaria por el covid-19 afectó el tratamiento con antirretrovirales y el diagnóstico temprano del VIH. Sin embargo, el Minsa proyecta cerrar el 2020 cubriendo al 81% de quienes sufren la enfermedad y llegar al 70% de tamizajes realizados en el 2019.

Es la otra pandemia. La silenciosa. Aquella cuyo solo nombre causó, por años, el miedo más profundo, los silencios más incómodos.

El primer caso del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en el Perú se detectó en 1983 y, aunque ya no tenga las primeras planas, el virus habita entre nosotros.

De acuerdo con la cifras oficiales, alrededor de 87,000 personas viven con VIH/sida en el país. El Ministerio de Salud (Minsa) reporta que el año pasado el 77% (66,810 personas) ya recibía tratamiento con antirretrovirales, por medio del Estado, instituciones privadas y ONG.

“En la actualidad, la sobrevivencia de las personas con VIH es similar a la de aquellos que no la tienen. Por ello, nuestra prioridad es que más personas accedan a un tratamiento de manera gratuita”, explica el director ejecutivo de la Dirección de Prevención y Control de VIH/Sida, Enfermedades de Transmisión Sexual y Hepatitis del Minsa, Carlos Manuel Benites.

A octubre de este año, en medio de la pandemia del covid-19, se ha brindado tratamiento a 69,628. Es decir, el 80% de personas con VIH.

“En el 2018 se brindaba tratamiento al 66% de esa población y se subió en el 2019 a 77 %. Este año solo se logró crecer 3%. Llegamos al 80% cuando la proyección era alcanzar el 84% u 85%. Se han desarrollado diversas acciones, pero el porcentaje de incremento de cobertura mermó por la pandemia actual”, dice.

A pesar de la disminución en las proyecciones, Benites comenta que la cobertura de tratamiento para personas con VIH/sida es “bastante alta”: la Organización Mundial de la Salud (OMS) pone como meta que los países lleguen a tratar al 81% de su población con VIH. El sector Salud proyecta que a diciembre el Perú llegará a esa meta.

Trabajo en la pandemia

Si bien todos los programas de salud, incluidos los del VIH/sida, fueron impactados por las acciones dispuestas por el Gobierno frente a la pandemia del covid-19, la OMS también ha recomendado a los países garantizar la distribución de los antirretrovirales.

No obstante que muchos de los 193 establecimientos de salud que brindaban estos servicios fueron reorientados por la actual pandemia, a partir de junio, el Minsa retomó los tratamientos del VIH en puestos y centros de salud.

Además, se ha implementado el servicio de teleconsultas, que ha permitido dar atención remota a cerca de 4,000 personas. Se capacitó a personal de 24 centros para implementar servicios de dispensación de antirretrovirales. Y en lo que resta del año se inaugurarán cuatro centros en Lima Este, Lima Norte y el Callao. El norte es continuar descentralizando el tratamiento.

Nuevos casos

El otro índice que se mide es el de enrolamiento o detección de los nuevos casos, por medio de tamizajes y pruebas de descarte o pruebas rápidas de VIH/sida.

De acuerdo con la organización internacional Aids Healthcare Foundation (AHF Perú), el covid-19 frenó en nuestro país la detección de casos nuevos en 58%.

Mientras que entre enero y octubre del 2019 se hicieron 50,869 pruebas rápidas de VIH y 3,366 diagnósticos, en el mismo período del 2020 solo se logró tamizar a poco más de 20,000 personas y detectar a 1,475 usuarios con VIH. Es decir, se cubrió solo el 42%.

La Dirección de Prevención y Control de VIH/sida trabaja formas de acercamiento a la comunidad con brigadas que llevan a cabo campañas informativas y ferias, en las que se ofrecen las pruebas rápidas de manera masiva.

En el 2019 se tomaron cerca de dos millones de pruebas de tamizaje de VIH. Tanto el Estado como las ONG no han podido hacer este año campañas presenciales; ergo, tamizajes masivos. Sin embargo, la meta del sector es cerrar el 2020 alcanzando el 70% de los tamizajes del año pasado.

¿Qué se está haciendo? “Desde hace unos meses, hemos reabierto el primer nivel de la atención. Contamos con establecimientos para las poblaciones en riesgo, con los 124 Centros de Referencia para Enfermedades de Transmisión Sexual (CERITS) y Unidades de Atención Médica Periódica (UAMP), a escala nacional. En agosto empezó su reapertura y en octubre alcanzamos el 100%”.

Tres estrategias

Todo ello ayuda a la oferta fija de pruebas de tamizaje. Como parte de la estrategia masiva, el Minsa trabaja la notificación asistida de pareja. Es decir, se rastrea a los contactos (parejas) de las personas diagnosticadas con VIH. Desde noviembre, el Minsa ha desplegado cinco equipos en Lima “con muy buenos resultados”, asegura Benites.

Otra estrategia piloto que se implementará en breve es la del autotesteo: cualquier persona podrá hacerse una autoprueba de VIH sin necesidad de contar con el acompañamiento del personal de salud. Este test ya se realiza en otros países con buenos resultados.

La tercera estrategia es un aplicativo web que lanzará el Ministerio de Salud y estará georreferenciado. Esto permitirá a las personas conocer los lugares más cercanos a su ubicación donde podrán ser diagnosticados o recibir el tratamiento respectivo.

Relación covid-19 y VIH

Benites recuerda que el Estado garantiza que una persona con VIH reciba tratamiento por dos razones: 1) mejora su salud, evitando que tenga complicaciones y eventualmente fallezca: y, 2) porque se corta la cadena de transmisión: una persona al recibir tratamiento reduce la cantidad de virus en su cuerpo y puede transmitir muy poco a otras personas.

Al inicio de la emergencia sanitaria se pensó que las personas con VIH, ya con inmunodeficiencia per se, tendrían las mayores complicaciones y mortalidad ante el covid-19, pero los estudios globales y el monitoreo mes por mes en el Perú han demostrado que el número de defunciones “es igual o menor” al del 2019. Por ello, se puede inferir que el covid-19 no ha tenido un impacto significativo en las personas con VIH.

El director de AHF Perú y de la Región Andina, José Luis Sebastián, recuerda que gracias al trabajo conjunto del Estado y las organizaciones se pudo hacer un diagnóstico temprano a las personas.

Otro punto que resalta es que el Minsa, cumpliendo compromisos internacionales, modificó su normativa para que las personas reciban el tratamiento sin esperar los síntomas de la enfermedad. Así, se evitaron muchas muertes. El especialista saluda tanto el retorno del tratamiento como del personal y que el Estado mejoró la logística para evitar el desabastecimiento de los antirretrovirales.

¿Aumento de casos?

Si el confinamiento social ha dado por resultado un mayor número de casos de VIH es una pregunta cuya respuesta se conocerá en los siguientes meses, reconoce Benites. Aún no se cuenta con evidencia al respecto. Por ello, explica, es indispensable que las personas puedan acceder a las pruebas rápidas y al tratamiento.

Hasta antes del covid-19 íbamos bien: “En el 2019, el Perú había logrado reducir los nuevos casos en 15%, cuando los demás países de la región, como Chile, Argentina o Brasil, mostraron una tendencia distinta: con el número de contagios que se había estabilizado o aumentado”, comenta el vocero del Minsa.

Otro indicador positivo es la reducción en el país de un 40% de las muertes gracias, justamente, al acceso al tratamiento gratuito y el avance en la descentralización del mismo.

Con las nuevas estrategias y la recuperación de los espacios de tratamiento y descarte, se espera que el impacto del covid-19 sea menor. “El acceso a los servicios del VIH está plenamente garantizado por el Estado”. La meta de la OMS es que al 2030 el VIH deje de ser una pandemia y se convierta en una enfermedad crónica más.

El rostro joven del VIH

De acuerdo con AHF Perú, el 68% de los casos de VIH en el país se presentan entre los 20 y 39 años. Es decir, la mayoría adquiere la enfermedad muy joven porque no utiliza preservativos. “Ha habido muchas iniciativas para involucrar al Ministerio de Educación en mensajes preventivos; se desarrollaron algunas pautas, pero todo el tema se detuvo con el nuevo currículo nacional y la prevención no se aborda en los colegios estatales”, lamenta José Luis Sebastián, de AHF Perú. Recuerda que en los países de la región las cifras son similares debido a sistemas de educación, cultura y pensamientos sociales parecidos.

Cifras

120 Dólares cuesta el tratamiento anual de una persona con CIH; 10 dólares mensuales.

4.6% De quienes reciben tratamiento son ciudadanos venezolanos.

Fuente: El peruano

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