Delinean la causa objetiva de los contratos de servicio intermitente

Entidad supervisora define el significado de actividades empresariales permanentes pero discontinuas, a fin de que estas solo obedezcan a la naturaleza propia del servicio.

La suscripción de los contratos de servicio intermitente en el régimen laboral de la actividad privada se justifica cuando la discontinuidad de las labores por realizarse obedezca a su propia naturaleza y no a las decisiones del empleador. 

Este constituye el principal lineamiento administrativo que se desprende de la Resolución de Intendencia N° 799-2020¬Sunafil/ILM emitida por la Intendencia de Lima Metropolitana (ILM) de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) al declarar infundado un recurso de apelación interpuesto por una empresa en el marco de un procedimiento sancionador y al amparo de la Ley General de Inspección del Trabajo y su Reglamento.

Fundamento

El artículo 4 del Texto Único Ordenado (TUO) de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral (LPCL) aprobado por el Decreto Supremo Nº 003-97-TR establece que en toda prestación personal de servicios remunerados y subordinados se presume la existencia de un contrato de trabajo a plazo indeterminado.

No obstante, a modo de excepción, mediante el artículo 53 de la LPCL se dispone que la contratación sujeta a modalidad solo podrá celebrarse cuando así lo requieran las necesidades del mercado o mayor producción de la empresa, así como cuando lo exija la naturaleza temporal o accidental del servicio que se prestará o de la obra que se ejecutará.

Además, el Tribunal Constitucional (TC), en reiterada jurisprudencia (Expediente N° 04287-2010-PA/TC), expresa el carácter excepcional de los contratos de trabajo sujetos a modalidad, detalla la ILM de la Sunafil.

Así, bajo este contexto normativo, considera que nuestro ordenamiento jurídico, según el principio protector o tuitivo que inspira el derecho del trabajo ostenta una preferencia por la relación laboral a plazo indeterminado, la que tiene sustento legal regulado en el artículo 22 de la Constitución concordado con el artículo 4 de la LPCL.

En ese sentido, la intendencia capitalina de la entidad supervisora advierte que la causa objetiva de la contratación temporal de servicio intermitente que consta en el expediente inspectivo materia de la citada resolución no está correctamente determinada.

Toda vez que detecta una indeterminación de las actividades que son permanentes pero discontinuas ya que la empresa inspeccionada no señala en el contrato la duración de los servicios intermitentes, ni los períodos de intermitencia, los cuales no guardan relación con las programaciones de trabajo del personal.

El artículo 77 de la LPCL establece que los contratos de servicio intermitente son aquellos celebrados entre un empleador y un trabajador, para cubrir las necesidades de las actividades de la empresa que por su naturaleza son permanentes pero discontinuas.

En tanto que conforme al artículo 72 de la LPCL, constituye un requisito solemne para la validez del contrato que este conste por escrito y por triplicado, debiendo consignarse en forma expresa su duración, y las causas objetivas determinantes de la contratación, así como las demás condiciones de la relación laboral.

La ILM de la Sunafil determina que la causa objetiva de este tipo de contratos exige que el fundamento de la discontinuidad de las labores por realizarse se halle en su propia naturaleza, sin que sea posible que la discontinuidad tenga por sustento las decisiones del empleador.

Es decir, que la configuración legal del contrato intermitente exige que la causa de la temporalidad sea intrínseca a la índole de la actividad por realizarse, puntualiza la mencionada intendencia.

No puede –entonces– entenderse de otro modo la expresión “actividades de la empresa que por su naturaleza son permanentes pero discontinuas”, añade.

Por lo tanto, la ILM de la Sunafil concluye que no debe, pues, intervenir la voluntad del empleador y que si la discontinuidad de las actividades deriva de un factor externo, tal como la política específica implementada por el empleador, entonces no se configura la causa legalmente establecida.

Discontinuidad

A criterio de la ILM de la Sunafil, la discontinuidad es entendida como el suceso por el cual se intercalan períodos de actividad con periodos de inactividad sin que exista solución de continuidad entre ellas. Por esta razón no se debe considerar como una discontinuidad el hecho de que una labor, que se realiza permanentemente y sin interrupciones, sufra en determinados lapsos incrementos de la actividad, subraya. En este último caso, considera que se advierte una continuidad.

Fuente: El Peruano

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