Cedro: Drogas precipitan comportamientos descontrolados en personalidades disfuncionales

Karina Garay Rojas

Las drogas por sí solas no empujan a las personas a cometer delitos, pero sí podrían aumentar las posibilidades de cometerlos, sobre todo en aquellos con personalidades disfuncionales o estilos de crianza inadecuados, que es lo que podría haber ocurrido en el reciente caso de violación múltiple de una joven en el distrito de Surco.


El 18 de octubre, una joven de 21 años denunció que había sido ultrajada sexualmente por cinco jóvenes con quienes tenía un vínculo de amistad. Tras el examen médico legal y la prueba toxicológica de todos los involucrados se determinó que los acusados habían consumidos diversas drogas y la joven tenía rastros de benzodiacepina, un ansiolítico utilizado muchas veces para dopar.  


“Hay personas que tienen serios problemas de comportamiento y que ahora pueden tener 24 o 26 años, pero esos trastornos de comportamiento antisocial, con rasgos psicopáticos, fueron adquiridos en la niñez. El alcohol, las drogas cocaínicas o sintéticas y algunos medicamentos precipitan ciertos comportamientos descontrolados en determinados perfiles de personalidad”, comentó Milton Rojas en entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal On line

El psicólogo del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro) comentó que el alcohol es la sustancia que genera una mayor cantidad de problemas, no solo en el rubro de agresiones sexuales, sino también de accidentes de todo tipo. 


“Algunas áreas del cerebro modulan y gestionan nuestra conducta, pero cuando el alcohol ingresa al cuerpo se inhibe esta función y eso puede descontrolar el comportamiento. Es así como se hacen cosas que normalmente no haríamos, como bailar sobre una mesa”.
Sin embargo, estas conductas inusuales están de algún modo predispuestas por nuestra personalidad, forma de crianza, así como algunos trastornos de salud mental preexistentes, que tal vez desconocíamos o no tratamos adecuadamente. 


“Si bien la mayoría usa las drogas con fines lúdicos, también las emplean con fines delictivos e igualmente para lograr la sumisión química de otros, para agredir sexualmente a una chica, como pasó en el caso de Surco”. 


El experto advirtió que hay personas más sensibles a cometer este tipo de delitos. Por ejemplo, aquellos que tienen sentimientos de inferioridad y resentimientos muy marcados, que evidencian una conducta antisocial, que gozan con el dolor ajeno. Todos ellos conocen las consecuencias de sus actos y están conscientes de lo que hacen, pero son desamorados, culpabilizan a sus víctimas. 

“Por lo general, en estos casos hay una carga muy grande del estilo de crianza. Muchos proceden de familias disfuncionales o patológicas, han sido maltratados, violentados o tienen padres con conductas delictivas. La familia, el entorno, juega un papel importante en este tipo de comportamientos. Las drogas amplifican estos perfiles antisociales”. 

Efectos inesperados 

El psicólogo de Cedro comentó que, si bien muchos defienden el uso de marihuana para fines recreativos porque tiende a generar comportamientos relajantes, es muy difícil predecir los efectos de cualquier droga en el cuerpo de cada persona. 


“En determinados perfiles, y sobre todo cuando hay consumo múltiple de drogas, incluyendo la marihuana, se ha registrado una gran cantidad de delitos. El consumo individual de la marihuana si bien tiene un efecto de sedación, puede cambiar dependiendo de la salud mental del consumidor”.  


Sostuvo que una persona puede tener “una personalidad límite, estar al borde de lo patológico, fumar marihuana y desencadenar comportamientos inesperados” muy distintos a quienes no tienen patologías previas de salud mental. Por tanto, es muy subjetivo afirmar que al fumarla no pasará nada. No hay que olvidar que las drogas funciona distinto en cada organismo”. 

Habrá personas con una depresión preexistente que, con cualquier droga, terminarán descontroladas, refirió. Lo mismo puede ocurrir con el alcohol o drogas sintéticas. 
“La salud mental juega un rol importante en las consecuencias y efectos de las drogas. Quienes llegan a desarrollar mayor dependencia presentan ciertas comorbilidades. Muchos alcohólicos llegan de la mano de un cuadro de depresión crónica. Algunas drogas precipitan determinados trastornos psiquiátricos, que por lo general vienen de la niñez, adolescencia, que a su vez los empujen al consumo de drogas”.


El experto de Cedro comentó que se ha demostrado la relación entre personas con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDH) y la dependencia a las drogas. 


“Diversos estudios internacionales indican que quienes más se enganchan con la marihuana o alcohol tienen una condición preexistente de TDH. La relación es altísima, está por encima del 35%. Entonces, va quedando claro que las condiciones previas de salud mental juegan un rol importante en quienes generan dependencia a las drogas o pueden hacer una psicosis. Mucho dependerá de la estabilidad y calidad de salud mental”.

Debemos pedir ayuda 

El uso de drogas para fines delictivos lamentablemente no es algo nuevo, comentó el experto de Cedro.  


“Lo vemos a menudo en los medios de comunicación, personas que dopan a otras que ya están ebrias. El alcohol más un ansiolítico, multiplica la sedación de una persona, que entra en sueño profundo, no puede responder a la agresión que puede sufrir y sus reflejos están completamente anulados. Es lo que usualmente emplean las denominadas peperas”.

Comentó que el uso de alcohol en el país es alarmante. De acuerdo con un estudio de Cedro, durante el aislamiento social debido a la pandemia por coronavirus, el 80% de encuestados reconoció que tenían drogas en casa, principalmente alcohol. 

Se estima que el país existe más de un millón y medio de peruanos alcohólicos, muchos de los cuales ya no trabajan y tienen problemas con la sociedad. 


A quienes tienen familiares o amigos con problemas de adicción, Milton Rojas aconsejó buscar ayuda especializada, aunque quien padezca la dependencia no se involucre, inicialmente, en el proceso.  “Lo esperado es que los adictos y alcohólicos no acepten su condición y no acepten ser ayudados. Hoy ya se sabe que cuando el paciente se torna muy reacio a salir de su dependencia, una muy buena opción es que la familia salga a buscar ayuda”. 

Comentó que comunicarse con un centro telefónico o plataformas digitales para comenzar procesos de ayuda son el primer paso para salir del problema. 


“Cuantos más servicios de consejería o líneas de teléfono tengamos para tratar el tema de drogas o violencia, será mejor. En el caso de Cedro contamos con el Lugar de Escucha que tiene el teléfono 944-44-1398. También pueden comunicarse a la Alianza por la Amazonía frente al Covid-19, que desarrollamos gracias al apoyo de Usaid. Los teléfonos son el 980-123-366 y el 937-569-950”. 


Explicó que en este último servicio encontrarán también psicólogos y psiquiatras que podrán ayudar a todo aquel que requiera atención relacionada al nuevo coronavirus, además de problemas de salud mental, como la ansiedad, estrés, pánico, así como denunciar casos de violencia, alcoholismo y otro tipo de condiciones clínicas.  


“Es importante hacer un llamado a la familia, si bien la mayoría está comprometida con la promoción de la resiliencia, el autoconcepto y proyecto de vida de sus hijos, no deben olvidar que las drogas son dañinas y además pueden anular grandes proyectos de vida”, puntualizó. 

Fuente: Andina

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